El valioso consejo que marcó el debut de una nueva estrella en el modelaje

Ana Ferreira, la icónica modelo brasileña que ha dejado una huella imborrable en el mundo de la moda, compartió con franqueza su profunda conexión con Argentina, país que ha sido su hogar durante medio siglo. Con una mezcla de orgullo y sencillez, la veterana artista respondió a quienes cuestionan su sentido de pertenencia: *”Vivo aquí hace 50 años. ¿Cómo querés que sienta? Ya me siento de acá, aunque sigo siendo brasileña. Me gusta Brasil, pero también amo este lugar. Elegí quedarme y no me arrepiento”*.

Su legado, sin embargo, va mucho más allá de su propia trayectoria. Ferreira ha sido una pieza clave en la formación de nuevas generaciones de modelos, un rol que desempeña con pasión desde hace décadas. *”Tengo ocho escuelas de modelos”*, reveló, destacando el impacto de su trabajo. *”Muchas de las caras más reconocidas de la industria pasaron por mis aulas: María Becerra, Soledad Fandiño, Andrea Bursten, Romina Gaetani… Hay muchísimas más, incluso chicas que hoy brillan en Europa, desfilando en las Fashion Week. Ana, la hija de Andrea del Boca, y Martita Fort también vinieron a aprender a caminar para los desfiles. Tengo alumnas increíbles, y eso me llena de orgullo”*.

La lista de talentos que han surgido de su academia es impresionante. Ferreira no solo ha moldeado carreras, sino que ha contribuido a forjar el estilo y la profesionalización de figuras que hoy dominan pasarelas y pantallas. Su método, basado en la disciplina y la creatividad, ha demostrado ser un semillero de éxito, con egresadas que trascienden fronteras y conquistan mercados internacionales.

Más que una formadora, Ferreira se ha convertido en una mentora para sus alumnas, transmitiéndoles no solo técnicas de pasarela, sino también valores como la perseverancia y la autenticidad. *”No se trata solo de aprender a caminar con elegancia”*, suele decir, *”sino de construir una carrera con solidez, sin perder la esencia de cada una”*.

Su influencia en la moda argentina e iberoamericana es innegable. Desde las aulas de sus escuelas, ha impulsado a jóvenes a perseguir sus sueños, demostrando que el talento, combinado con una formación rigurosa, puede abrir puertas en cualquier parte del mundo. Y aunque su historia comenzó en Brasil, hoy su corazón late al ritmo de dos países, unidos por el arte, la moda y una pasión que no conoce límites.

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