Ernestina Pais rompió el silencio sobre el polémico incidente vial que la tuvo como protagonista, ofreciendo su versión de los hechos en una conversación que trascendió en los últimos días. Las imágenes del momento, difundidas ampliamente, muestran a la periodista visiblemente alterada, siendo contenida por agentes de tránsito tras el choque. Sin embargo, más allá de lo que captaron las cámaras, Pais quiso aclarar varios puntos que, según ella, han sido tergiversados por versiones que circularon en redes sociales y medios.
Uno de los aspectos que más llamó la atención fue su rotunda negación a las especulaciones que la vinculaban con un evento social junto al músico Joaquín Levinton horas antes del accidente. “Yo no estuve con Joaquín Levinton, no estuve chupando”, habría sido su respuesta contundente, según lo relatado por quien recogió su testimonio. La periodista, conocida por su franqueza al hablar de sus batallas personales, no dudó en desmentir lo que consideró un rumor infundado, subrayando que su rutina diaria está lejos de incluir ese tipo de situaciones.
Pero más allá de las aclaraciones sobre el contexto previo al incidente, Pais puso el foco en un tema que, para ella, es central: su lucha contra la adicción. Con una honestidad que pocos se atreven a mostrar en público, la comunicadora habría confesado que su vida gira en torno a un tratamiento constante, sin pausas ni concesiones. “Yo soy una enferma, estoy todos los días en tratamiento, a cada hora de mi vida”, habría dicho, dejando en claro que su recuperación es una prioridad absoluta. Sus palabras reflejaron no solo la crudeza de su realidad, sino también la determinación de quien ha decidido enfrentar sus demonios sin filtros.
El episodio, que generó un fuerte impacto en la opinión pública, también incluyó su negativa a someterse al test de alcoholemia, un detalle que alimentó aún más las especulaciones. Aunque las razones detrás de esa decisión no fueron detalladas en su relato, lo cierto es que el caso puso sobre la mesa un debate más amplio: la vulnerabilidad de figuras públicas ante situaciones que, en muchos casos, son juzgadas con mayor severidad que las de cualquier ciudadano común. Pais, por su parte, optó por abordar el tema desde su perspectiva personal, sin rodeos, como ha sido su estilo en los últimos años.
Lo que queda claro es que, más allá de los hechos puntuales del accidente, la periodista buscó reafirmar su compromiso con un proceso de recuperación que, según sus propias palabras, no admite excusas ni retrocesos. Su mensaje, cargado de autocrítica y sin espacio para justificaciones, resonó como un recordatorio de que las adicciones no distinguen entre famosos y anónimos, y que la batalla por superarlas es, ante todo, un acto de valentía cotidiana. Mientras el caso sigue generando reacciones, su testimonio se convirtió en un llamado a la reflexión sobre cómo se juzga —y cómo se vive— la lucha contra los propios fantasmas.



































































































































































































































































